La formación física del jugador juvenil II


Published: Julio 16, 2009

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Es el turno de las categorías Menores de 17 y Menores de 19 años. Lo que se desarrolle en esta columna es una continuación de los trabajos realizados en M15 y M16. En el caso de recibir grupos con formación física deficiente o nuevos jugadores, arrancaremos desde ahí, para luego pasar a los trabajos de esta columna.
Es importante recordar el principio de progresión, que se aplica directamente en este caso.

Comenzando por la fuerza, seguiremos trabajando arduamente la zona media, subiendo la intensidad de los ejercicios y en algunos casos el volumen. Esto quiere decir que si antes hacíamos 10 nados largos y 10 planchas, ahora podremos trabajar con alguna pequeña sobrecarga (aumentando la intensidad) y en series de 12-15 repeticiones (aumentando el volumen).

Los ejercicios de levantamiento deberían estar aprendidos perfectamente, por lo que también se intensifican las cargas, siempre con la ayuda del profesional, que lo asesora técnicamente, dado que al cargar más la barra los gestos pueden variar y cometerse errores.

Los ejercicios de sobrecarga que hemos realizado en la etapa anterior seguirán estando, pero ahora direccionamos la intensidad y el volumen más hacia la fuerza máxima, trabajando en series de 10-6 repeticiones en M17 y 6-4 y en algunos casos donde se ha trabajado bien hasta 3-2 repeticiones.

Es importante que no se oriente a los jugadores hacia la hipertrofia del tren inferior, como muchas veces suele pasar en gimnasios donde quedan a cargo de profesores que no conocemos. El jugador de rugby no realiza sobrecarga por motivos estéticos, sino para evitar lesiones y mejorar su performance. Por esta razón, los chicos que van al gimnasio fuera del club deben llevar el plan que su PF les ha diseñado.

Muchos comienzan con deportología, nutrición y entrenamiento personalizado. Esto es muy positivo, siempre y cuando los profesionales que los atiendan estén informados sobre las exigencias de ESTE deporte y sus trabajos no vayan en contra del planteado en el club.

Por último, los trabajos con pelotas, medicine balls y superficies oscilantes son ideales para realizan en la entrada en calor de cada ejercicio, dado que ahora se comienza la primer serie a una intensidad mayor.

En el plano de la resistencia, no hay mucho más para decir, por que se desarrollará en la próxima columna de manera más abarcativa a todas las divisiones.

La coordinación sigue siendo importante y se la puede ubicar en la entrada en calor del entrenamiento, con o sin pelota. No importa cuan coordinado sea el jugador, como formadores vamos a encontrar siempre mucha variedad, pero está en nosotros encontrar las variantes justas para que el trabajo propuesto signifique un desafío alcanzable y gratificante al ser logrado. Y recién ahí, proponer trabajos más complejos. Ésa es la manera de mejorar (principio de la progresión).
En la entrada en calor se realizarán ejercicios de flexibilidad y movilidad articular, mientras que en todas las pausas posibles se volverá sobre las cadenas musculares más exigidas. Un grupo muscular olvidado que debe ser reutilizado es el psoas-ilíaco (flexión de cadera).

La velocidad seguirá siendo trabajada, sobretodo en los primeros pasos de la carrera, haciendo hincapié en la reacción, el cambio de dirección y la frecuencia de pasos.

Hasta la próxima columna!

Prof. Juan M. Lopez Zeballos
Preparador Físico de Alto Rendimiento Deportivo


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